Lorenzetti Digital
El Caballero del Buen Gobierno
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![]() Fresco de Lippo Vanni en el Palazzo Pubblico de SienaRepresentación en un fresco de las tropas de caballería de la ciudad Siena combatiendo en Val di Chiana al ejercito mercenario de la compañía de Capello, comandada por el condotiero Niccolò da Montefeltro en 1364 (la victoria fue obtenida por los sienenes) | ![]() Miniatura del manuscrito de la Crónica de Villani (1390), Biblioteca Apostólica,VaticanoMiniatura que representa la conquista de Carmignano por parte del ejercito de la ciudad de Florencia en 1221, en donde se puede apreciar a una unidad de caballería del siglo XIII. | ![]() Fuente- Pedro Garcia, «Los condotieros» Historia 16 (1985,4-31)p20Estatuilla de bronce de un caballero italiano del siglo XIV hallado en Museo Bargello de Florencia, se puede apreciar que la armadura, el casco y la lanza, son de bastante similitud a los que usa mi personaje en la alegoría del Buen Gobierno de Lorenzetti. |
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![]() Manuscrito de la Biblioteca Trivulziana,MilánMiniatura representando a Pompeyo el Joven rodeado de sus tropas de caballería, esta miniatura está contenida en una adaptación del poema épico bello civilli de Lucanus escrito en épocas romanas. Esta adaptación fue realizada por Niccolò da Bologna en 1373, en la escena los caballeros son representados exactamente igual a como lucía una unidad de caballería del siglo XIV. |

David Alejandro Rassa
Para los siglos XII y XIII la dinámica típica del medioevo estaba entrando en decadencia en las ciudades-repúblicas italianas. Éstas hacían uso de tropas en su mayoría de tipo cívicas , que se obtenían por medio del servicio militar obligatorio. Éste se extendía a las ciudades y a los condados en los alrededores de éstas. Las milicias estaban organizadas en torno a los barrios de las ciudades y de sus pueblos subordinados, normalmente eran defensivas y el servicio no duraba mas de una semana. Las milicias cívicas de estas ciudades-repúblicas estaban conformadas por una infantería que procedía de los sectores pobres y una caballería que hacia parte de los sectores acaudalados. Estos acaudalados y nobles de la urbe además de ser propietarios de feudos también podían dedicarse al comercio o la banca. De hecho, cualquiera que pudiera costear las necesidades que conllevaba convertirse en un caballero tenia la posibilidad de serlo. Este aspecto en especifico deja apreciar que ya existía para la época una ruptura con el pensamiento tradicional en el cual caballero debía tener una ascendencia ilustre y hacer parte de una familia noble.